Lectoescritura y visión, problemas

Por Adrián Salgado, Óptico Optometrista

Psicólogos  y  educadores a menudo nos remiten niños con malos seguimientos, que se saltan palabras o líneas o que se pierden al leer, observándose errores caracterizados por omisiones, sustituciones, rotaciones  y/o inversiones .  Aunque estos individuos a menudo alcanzan niveles satisfactorios, se quejan de lectura lenta e  ineficaz.

En el caso de niños hiperactivos y con falta de atención se han encontrado problemas oculomotores que interfieren en el proceso de la información visual.
Para comprender lo que se lee ,los ojos deben de recoger la información para descodificarla y pasar lo que se escribe a una reproducción mental en el cerebro, es decir, la vía de entrada de la información que recibe nuestro cerebro comienza con la información que envían nuestros ojos, y ésta debe funcionar perfectamente. Visualizar y memorizar son habilidades que debemos usar constantemente para relacionar la información que llega por la vía visual para dar sentido  a lo que se lee.

Es necesario enseñar a los ojos y al cerebro a funcionar de forma coordinada y eficaz para obtener como resultado final una buena comprensión y una lectura eficaz y fluida.

Durante la lectura los tres componentes  importantes de los movimientos oculares son: los sacádicos, las fijaciones y las regresiones, necesarios para la adquisición y renovación de la información presentada visualmente. Permitiendo al estudiante que los dos ojos trabajen de manera conjunta a lo largo de una línea de letras impresas en un libro, que vuelvan de manera rápida y precisa a la siguiente línea, que puedan realizar cambios rápidos del pupitre a la pizarra o a otra distancia. Para ello se necesitan unos movimientos oculares suaves, precisos y sin esfuerzo para obtener una lectura eficaz, copiar de la pizarra sin problemas, tener una buena atención y ser un buen atleta. Los niños que no hayan desarrollado las habilidades básicas de estos movimientos oculares pueden tener una gran desventaja.

Los psicólogos infantiles, psicopedagogos y educadores, realizan pruebas de diagnostico como  los test de PROLEC, PEDIC, WISC, y ESCALA DE MAGALLANES, pero todos estos analizan el canal de salida. Es necesario analizar la ruta de entrada por si sola para descartar problemas de la función oculomotora, para  ello tenemos el test optométrico D.E.M.

Es importante que los clínicos sean capaces de evaluar la función oculomotora y prescribir el tratamiento adecuado si se detecta una anomalía. Un concepto que se debe tener en consideración es que el optometrista comportamental trata las disfunciones oculomotoras para normalizar estas funciones y eliminar los síntomas del paciente. No estamos tratando directamente los problemas de lectura aunque en algunos casos unos movimientos oculares más precisos y eficaces pueden llevar a una mejoría en el desarrollo de la lectura.

El método de tratamiento para las disfunciones oculomotoras es la terapia visual.

Siguiendo estas pautas básicas, lo más probable es que mantengamos el peso en los niveles adecuados para el desarrollo físico y mental de nuestros hijos.

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