¿Por qué es importante desayunar?

Por Consuelo Lobelle
Pediatra

El desayuno es la primera comida que se consume en el día. El nombre deriva del hecho de que uno no come mientras duerme, por lo que al levantarse por la mañana se encuentra en ayunas, rompiéndose ese ayuno al tomar esta comida (des-ayuno). Debe ser considerado una de las comidas más importantes del día y debería aportar el 25% de la calorías diarias. El aporte energético del desayuno es de gran importancia, ya que permitirá lograr un adecuado rendimiento tanto físico como intelectual, en las tareas escolares y en el trabajo diario.
Es preocupante que el 8% de los niños españoles acudan al colegio sin haber desayunado. Se ha demostrado que la prevalencia de obesidad es superior en aquellas personas que toman un desayuno escaso o lo omiten. Para el 19,3% de la población infantil y juvenil el desayuno consiste únicamente en un vaso de leche, mientras que para el 56% el vaso de leche se acompaña de algún hidrato de carbono (pan, galletas, etc.). Sólo un 7,5% de los niños toman un desayuno equilibrado compuesto por leche, fruta o zumo e hidratos de carbono (según los datos recogidos por el Ministerio de Sanidad en el  año 2007).
Las prisas por llegar a la escuela y la somnolencia de los primeros momentos de la mañana, en ocasiones impiden realizar la primera comida del día correctamente, lo que puede provocar una disminución de la atención y del rendimiento en las primeras horas de clase. La familia debe tratar de organizar su tiempo para que el niño pueda disfrutar de un buen desayuno.
Existen muchas razones por las que las personas se saltan el desayuno, entre ellas la falta de hambre al levantarse, la prisa, porque así se adelgaza…, sin embargo son creencias que deben ser desterradas de una vez por todas.
Si la disculpa es la falta de hambre, esto puede solucionarse creando “el hábito del desayuno”. Si conseguimos que desayunar sea una rutina diaria de toda la familia, y los hijos ven que sus padres desayunan de forma adecuada,  conseguiremos que los niños desayunen de forma adecuada, sobre todo si podemos compartir ese momento del día con ellos. Dicho de otro modo”se hace porque hay que hacerlo”, lo mismo que los padres vamos a trabajar y los niños al colegio…
El tema de “la prisa” es bastante fácil de solucionar. Si el niño ha dormido el tiempo suficiente, no va a pasar nada por levantarlo 15-20 minutos antes para que le dé tiempo a tomar un desayuno adecuado; si además dejamos alguna cosa preparada el día anterior, se facilita la labor por la mañana.
Los que creen que saltarse el desayuno les ayuda a adelgazar deben saber que no es así. Existen múltiples estudios que nos dicen que saltarse el desayuno engorda. Se ha demostrado una fuerte asociación entre el hábito de saltarse el desayuno y el sobrepeso. Es decir, que tienen más riesgo de obesidad las personas que no toman un buen desayuno. Las calorías que aporta el desayuno se queman rápidamente con la actividad de la mañana, además es muy probable que al no desayunar la siguiente comida sea demasiado copiosa o poco equilibrada, lo que en definitiva nos llevará a la obesidad (Ejemplo clásico es el del adolescente que no desayuna y luego en el instituto ¡se come el bocadillo de bacon con queso!!!)
En cuanto a ¿qué debemos desayunar? Se considera que el desayuno es equilibrado si contiene:
1) Algún alimento lácteo, que aporta proteínas y calcio. Puede ser leche sola, yogurt o queso. Es una cuestión de preferencias, y desde luego no debe ser obligatorio “el cola-cao” (recordemos la cantidad de azúcar que contiene este famoso producto).
2) Cereales. Contienen hidratos de carbono de digestión lenta: IMPRESCINDIBLES EN CUALQUIER DIETA EQUILIBRADA. Proporcionan energía para la mañana. Puede ser pan (sea o no tostado) o copos de cereales. Las galletas, bizcochos, magdalenas, la bollería y los churros, se pueden tomar de forma ocasional, pero contienen también grasas y azúcares (evitando SIEMPRE la bollería industrial).  Es importante saber que la mayoría de los cereales de desayuno contienen miel y azúcar lo que aumenta sus calorías y si están “chocolateados”, contienen grasas que suelen ser poco saludables. Sería más deseable los cereales enteros aplastados, como el muesli, por tener toda su cáscara (el salvado).
3) Fruta: un zumo natural, unos trozos de pera, plátano, melón, uvas, aceitunas, dátiles o un par de rodajas de tomate. Hay muchas variaciones posibles. Aportan vitaminas y un poco más de fibra vegetal.
4) Otros alimentos opcionales que suelen estar presentes en el desayuno de algunas personas, familias o culturas:  jamón, salami, huevos, aceite de oliva, mantequilla…
En resumen no olvidar NUNCA el desayuno, y este debe contener un lácteo, cereales (en sus diversas modalidades) y fruta fresca (entera o exprimida) para que éste sea equilibrado.

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