Sobreprotección: Si me quieres no me sobreprotejas

Por Lucía Lamela
Psicóloga
La sobreprotección está íntimamente relacionada con la autoestima de la persona. Si a un niño no se le permite hacer cosas por sí mismo su proceso de individuación se frustrará.
Es importante que veamos capaces a nuestros hijos, pues así se lo transmitimos, por activa y por pasiva. Si captan de nosotros ese mensaje haremos de ellos personas con su autoestima bien puesta.
Es muy importante fomentar la autonomía, no la dependencia. Para ello hay que ver a los niños como capaces.
Desde pequeños logros como pintar sin salirse o atarse solos los cordones, hasta cuando son mayores hacer la comida solos, limpiar la casa, aprender un oficio…La vida es enfrentar desafíos más cada vez más díficiles.
Si decimos a nuestros hijos “es díficil” o “no serás capaz” estamos creándoles inseguridad en sus propias posibilidades. Si les hacemos todo estamos dándoles el mensaje de “tú no sabes”.
Cuando crezcan subestimarán sus capacidades, y de estar en un extremo es mejor sobreestimar que subestimar.
Dudar de las propias capacidades puede llevarles a situaciones complicadas donde no eligen bien sus ocupaciones o sus compañeros.
Los padres deben fomentar el “empujón” de los niños:
Ir al cole y estar sin mamá, colocar sus juguetes después de jugar, vestirse solos…
Toda la vida es un darse cuenta de nuestra individualidad, desde el momento en que nacemos y pensamos que mamá es una prolongación de nosotros mismos, hasta la adultez donde debemos mirar en nosotros para desempeñar una ocupación, o lo que es más importante saber que nos hace felices.
Cuando nos piden que les hagamos algo porque no son capaces, o lo hacemos porque acabamos antes o así va mejor hecho, debemos dejar que las cosas vayan regular ( los cordones atados) a que deshagamos su intento o lo evitemos.
Se trata de fomentar la confianza en sí mismos.
Los pollitos no se echan solos del nido, a veces hay que darles un empujón.
¡Ellos pueden!

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